Reflexiones sobre la "Introducción" del tomo 1 del Informe de la Comisión de la Verdad

Por:  Oscar Seijo

El "Informe" tiene una extensión de mas o menos 4000 páginas. Yo he leído de manera poco ordenada párrafos sueltos. Lo que sí he leído con atención y reflexión ha sido la "Introducción" que abarca unas 50 páginas y que se encuentra en el Tomo 1°.

Lo primero que me salta a la vista es el aspecto importantísimo sobre si la CVR tiene legitimación ética, política y capacidad técnica para ser considerada una fuente histótica de información seria y verídica.

Yo creo que la respuesta es afirmativa por varias razones:
1° Por haber sido nombrada por un gobierno de transición que tenía respaldo tanto nacional como internacional. Me refiero al gobierno transitorio de Valentín Paniagua.
2° Por haber sido ratificada por el gobierno democraticamente elegido de Toledo.
3° Por la personalidad de las trece personas que presiden la CVR, todas ellas de reconocida honestidad ética respaldada por su trayectoria de vida.

No olvidemos, por otra parte, que los comisionados de la CVR son miembros de la sociedad actual peruana y que por lo tanto, también ellos están condicionados culturalmente, socialmente, etc., y tienen el enorme problema de elaborar un informe objetivo sólo sí se elevan por encima de su visión particular de experiencias. Pero esto vale también para los difamadores que en ningún momento han pretendido objetividad en sus críticas.

¿Quienes están interesados en difamar y desacreditar la labor de la CVR?
En nuestro país se ha impedido simpre que el pueblo inicie un proceso de reflexión y meditación colectiva sobre nuestra historia y el verdadero contenido de la política.

Es cierto que parte de nuestra intelectualidad ha intentado iniciar esa reflexión; pensemos en Mariátegui, González Prada y otros. Pero amplios sectores sociales de la clase media y alta que son los dueños de la prensa, la radio, la televisión, que financian los colegios y universidades particulares con matrículas y pensiones elevadísimas para el ciudadano corriente y en general los transmisores y difusores de la cultura e información tienen una opinión de desprecio con respecto a la calidad humana del pueblo peruano.

Esta cultura hegemónica de desprecio al indio y al cholo ha llegado incluso a convertirse en parte de la cultura popular con la que se identifica la mayoría de la clase media, la burocracia ministerial y estatal en general, la oficialidad del ejército y la policía, la jerarquía de los partidos políticos, etc.
Para ellos los males y debilidades de la masa del pueblo son endémicos e irremediables y no tienen nada que ver con su propia vida ni con su concepto de nación.

Los que están interesados en conservar el orden social, económico y político existente impiden de una u otra forma que las masas del pueblo tomen conciencia de la injusticia existente. Una minoría del 10% de la población se apodera todos los años del 40% al 50% de la riqueza producida por todos. Luego hay otro 20% de población que está a su servicio, directa o indirectamente. Ese 30 % es el que impide toda reforma autenticamente democrática, tanto en el ámbito político como económico. El restante 50 % de la población vive en pobreza extrema.

Aquí está el origen de las sublevaciones: Ese 30% está interesado en que todo quede como está, quiere cementar la injusticia para conservar su situación de privilegio, y para conseguir este objetivo utiliza los organismos estatales como el ejército, la policía, la banca, la justicia, la corrupción, etc.

Es el orden político, es el Estado peruano el que no tenía o tiene legitimidad ante el pueblo peruano y lo que intenta la CVR es crear una nueva legitimidad y por eso nos dice que hoy se da en el Perú una refundación del sistema democrático y que esta refundación abre oportunidades de desarrollo equitativo para todos.

Yo me permito dudar de esta afirmación harto optimista.
¿ Cómo se puede creer que una simple reestructuración de los aparatos burocráticos del Estado hacia una mayor representatividad y respeto de los derechos del ciudadano pueda hacer desaparecer la enorme división del pueblo en superricos y superpobres por un lado y un tercer grupo de acomodaticios y oportunistas por otro.

La CVR habla de crear un Estado de derecho más equitativo cambiando los "rasgos" de la injusticia estructural, como por ejemplo los hábitos de la discriminación.
Yo me pregunto : ¿Qué pasa con las raíces estructurales de la injusticia?.
El racismo y la discriminación no son otra cosa que la envoltura ideológica y cultural que se utiliza para justificar la injusticia y las enormes desigualdades económicas y que permite y acepta como inevitable que la mitad del pueblo peruano viva con dos dólares diarios para alimentarse y mantenerse en vida y encima se le dice al pobre miserable que es pobre y desgraciado porque es racialmente e individualmente inferior y no tiene derecho a exigir más. La clase dirigente peruana sigue convencida de que el pueblo debe estar sometido a un tutelaje porque no tiene madurez ni capacidad civil.

Hay otro aspecto en la "Introducción" que me parece importante. El informe nos dice que es necesaria una amplia información y esclarecimiento de lo ocurrido para formar una memoria colectiva nacional que impida que se repita lo ocurrido. Esto es cierto y necesario. Pero tenemos que preguntarnos si es posible la formación de una memoria colectiva en el Perú bajo las actuales condiciones.

La memoria colectiva de un pueblo está sometida a innumerables filtros que a lo largo del tiempo deforman y pervierten la memoria histórica. Estos filtros son, por ejemplo, la prensa y los intereses que detrás de ella quieren distorsionar la verdad porque no están interesados en una movilización política autónoma de las masas empobrecidas y discriminadas. Pero hay muchos otros filtros; filtros mentales determinados por una religión fatalista que busca la redención en el mas allá; los prejuicios campesinos, etc.

El concepto de patria y el patriotismo de corte militarista pueden convertirse en filtro que deforma la memoria colectiva si entendemos como patriotismo la intención de ocultar todo aquello que pueda avergonzarnos, sobre todo frente al extranjero pero también avergonzarnos nosotros mismos. Si la unidad del pueblo peruano fuera cuestionada por una toma de conciencia colectiva que descubra que esa unidad es producto de una opresión militarista, policiaca, y burocrática del Estado durante buena parte de nuestra época republicana se iría abajo toda la legitimidad que busca la CVR.

Hay además los filtros determinados por una tradición cultural racista y que en combinación con el filtro clasista ha producido una nación sin principios morales y éticos en donde la mentalidad predominante esta basada en un egoísmo que no respeta ni la dignidad ni los derechos ciudadanos.

Todos estos filtros y muchos otros más impiden la formación de una memoria colectiva nacional que la CVR considera muy necesaria para la formación de una identidad nacional. Será muy dificil adquirir una identidad nacional en un pueblo atomizado por los intereses económicos y políticos de una minoría.

La CVR pide justicia y castigo de los causantes de la violencia en ambos bandos, no para reformar la sociedad sino para legitimar el Estado Democrático que se inicia con Paniagua. Cabe preguntarse si eso es suficiente. El Estado Democrático es un Estado formal con leyes ante las cuales todos los peruanos somos iguales en derechos y obligaciones.
Todos sabemos que la igualdad ante la ley es puramente teórica. El ciudadano sólo puede hacer valer sus derechos si tiene un respaldo económico que le permita ejercer sus derechos ante las arbitrariedades del Estado y de otros que tienen cómo financiar el pago de abogados y tribunales. Lo que necesitamos es una mayor igualdad social y fundamental mente económica.

Otra impresión que tuve al leer de forma no sistemática parte del informe es que la CVR hace desfilar un mar de hechos y acontecimientos, recopila los datos verídicos, los sistematiza y los presenta como una especie de enciclopedia histórica. Este ha sido su objetivo principal y la tarea que le ha sido impuesta por decreto supremo.
Establece, también, una jerarquía causal basada fundamental mente en el carácter, temperamento, formación profesional, mentalidad, ideología, etc. de los indivíduos y organizaciones que toman parte en los hechos ocurridos.

La tarea posterior es la interpretación histórica y esta será la labor de los futuros historiadores peruanos pero también nuestra propia labor.

La tarea de la historia como ciencia es la de transmitir las lecciones del pasado de un pueblo a las futuras generaciones. Estas lecciones es mucho más que la recopilación de datos. Esas lecciones es lo único que creará una memoria histórica colectiva en un primer paso hacia la identidad nacional.

Para el cínico, la historia no tiene sentido y si lo tiene es tan diverso y múltiple que no vale la pena discernir sobre ella porque el resultado siempre será un embrollo contradictorio.


Oscar Seijo